Nunca conocí a un hombre más inmune a las vanidades y más reacio a los honores. Ni tampoco más desinteresado con respecto a los bienes materiales.
En una época en que el apego a los valores solidarios y la ética de la convicción a menudo se olvidan la figura de Ernesto Capuano del Vecchio se engrandece y nos deja un ejemplo avasallador. Carlos Figueroa Ibarra
HOMENAJE POSTUMO A ERNESTO CAPUANO EN SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, CHIAPAS
Una comunidad
solidaria de guatemaltecos residentes en Chiapas y de académicos de
la
Universidad Autónomade Chiapas, así
como de ciudadanos sancristobalense rindieron homenaje póstumo
a Ernesto Capuano de Vecchio en su transitar hacia su tierra natal,
Quetzaltenango, donde sus cenizas serán depositadas.
La noche del 19
de noviembre del 2008 arribaron a las 22.00 horas a San Cristóbal de
las Casas
doña Irma Checa, Iván Gonzáles, Carlos Palencia y Ernesto Godoy
acompañando las
cenizas de tan ilustre guatemalteco.Un
grupo de personas se auto-organizó y fungió como anfitrión. En un
pequeño
local, en el segundo nivel, del hotel Ciudad Real en el centro de la
ciudad,
Octavio Ixtacuy hizo una breve remembranza de la vida de Capuano.
Posteriormente, cada uno de los miembros de la comisión de traslado
resaltó distintas
dimensiones de la vida y personales del homenajeado.
Café y
galletitas mitigaron el hambre de los visitantes, pero éste último
pasó al
olvido momentáneo sustituido por la algarabía del encuentro entre
viejos
conocidos y entre personas que comparten principios de solidaridad
social y
personal. La reunión terminó después de las 24 horas. Sin embargo,
ésta
continuó en los pasillos del hotel conversando sobre los lazos que
unen a los
pueblos de México y Guatemala.